lunes, 10 de septiembre de 2007

La Ruta Moche


Uno de los mejores recuerdos que puedo tener de mi niñez son aquellas largas caminatas que emprendíamos con mis padres y algunas veces con mis primos hacia la bella Campiña de Moche, bañada por las aguas del río del mismo nombre, para mi madre era una forma de tener cerca a la naturaleza, para mi padre era revivir los momentos de su niñez; me cuenta que mi abuelo solía pasear con la familia los fines de semana, siendo los destinos favoritos la Campiña y el balneario de Buenos Aires, lugares en los cuales dejó muy buenos amigos, además de algunos ahijados. Cuando nosotros retomamos esos paseos me encontré con algunos de los viejos amigos de mis abuelos y como tenía que ser hice nuevas amistades. Recuerdo que la caminata empezaba por Francisco de Zela desde la cuadra tres hasta llegar a la Avenida América Sur, cruzando y luego caminando varias cuadras llegábamos hasta el poblado Santa Rosa, cruzábamos el río Moche, por la parte menos honda hasta llegar a la Bocatoma Santa Lucía, jugábamos en las aguas del río Moche, acompañados y abrigados por el sol -cómplice infaltable- luego subíamos por las escaleras construidas en el cerro hasta llegar al mirador, el cual nos permite observar el valle Moche.

Como olvidar aquel cerro en forma de tortuga, la sencillez del compadre Marcelo, los frutos de sus tierras, las huacas del Sol y de La Luna, el Cerro Blanco...
Recuerdo con cariño y nostalgia aquel cerro pequeño en dimensión pero ubicado estratégicamente a lado de la huaca del Sol, que posee una vista magnífica.

En aquellos años las huacas no estaban protegidas y lamentablemente los huaqueros destruyeron parte de las huacas y de la historia.

Luego de algunos años regrese a Moche, pero ya no caminando si no en combi, algunas cosas habían cambiado otras seguían igual, pero lo importante era que las huacas ya estaban siendo investigadas.

La primera vez que entre a la Huaca de La Luna, quede maravillada, es un libro abierto, lo que me enseñaron o leí a cerca de la cultura Mochica, quedaba tan corto con el hecho de presenciar en vivo y en directo parte de la historia, historia que se mostraba en esas gruesas paredes de adobe, sus vivos colores y su Dios Degollador imponente adornando la huaca.

Tuve la oportunidad de regresar muchas veces a la campiña, algunas veces para saborear los platos típicos de la zona -es preciso mencionar al restaurant de don Pepito Urbina, un lugar agradable en donde la calidad y el calor de hogar se conjugan creando un espacio digno de visitar-y otras veces simplemente por gozar del paisaje; a la Huaca no regrese sino hasta el primero de febrero de este año, si mal no recuerdo, y en verdad no pudo ser en mejor momento; ver y escuchar a Bryce.

Cada dos años Trujillo realiza la Feria de Libro, una idea que gracias al esfuerzo de un grupo de personas se lleva a cabo con regular éxito, tratando de demostrar a los visitantes y haciendo recordar a los trujillanos del porque Trujillo es la ciudad de la Cultura, en la versión 2007 el invitado de honor fue el escritor Bryce Echenique, pero la charla no sería en los auditorios de la Plazuela El Recreo sino por el contrario fue en la explanada de la Huaca de La Luna.

Lo mejor era que las entradas eran gratis, no importo para ser sincera las tres horas esperando parada... ni el sol... lo interesante era tener las entradas.

Con unos amigos estuvimos desde la cuatro de la tarde hasta cerca de las ocho que empezó, acompañados sólo del aire que cálidamente nos envolvía...

Antes de presenciar a nuestro escritor, un grupo de jóvenes actores realizaban una demostración de lo que pudo ser la ceremonia de sacrificio Mochica, realmente extraordinario, la música, los actores, las luces y el paisaje nos hacían revivir lo mágico de nuestra cultura.

Bryce, con voz ronca supongo como consecuencia de tomar tanto vodka contaba sus anécdotas, la relación con su familia, su padre, los libros que leyó y marcaron su vida, sus amigos... interesante, eso fue lo bueno; lo malo es que a pesar de ser gratis hubo zona "VIP", llena de gente que ni sabía que libros escribió Bryce; lo feo fue conseguir carro de regreso, pero valió la pena.

Me quede con las ganas de ver más de la Huaca, así que pasado un mes organizamos con mi familia un paseíto y retornamos a la campiña, pero se dieron ciertos problemitas y sólo pudieron ingresar mis pequeños primos, se divirtieron muchísimo, al salir no paraban de intercambiar ideas sobre lo que habían observado, era increíble se acordaban de todo lo dicho por la guía, el Perú es un libro de historia abierto, debemos estar orgullosos de que lo escrito en los textos de investigación se pueda constatar en la realidad; porque aún quedan vestigios de nuestra cultura en cada rincón del país; aprendieron en media hora lo que en el colegio les hubiera llevado más de tres horas de clase...

Los niños no se querían ir, pero los convencimos luego de comprar de los artesanos un instrumento musical llamado "pututo", que nos acompaño con su música hasta que llegamos a casa.

Como lo dije antes tenía que regresar y esta vez fue con mis padres, para suerte de nosotros recién habían inaugurado una sala audio visual que forma parte del recorrido por la huaca, así que vimos un video, en el cual se explicaba la ruta moche, video que se puede encontrar en el siguiente enlace:

Luego al entrar a la huaca de la Luna, encontré que los trabajos de excavación habían avanzado bastante desde la ultima vez que la visite, los murales se encuentran casi intactos a pesar de los años, los arqueólogos responsables no reconstruyen sólo conservan lo encontrado, no manipulan ni agregan materiales; los murales mantienen los colores originales; lo interesante es que la huaca viene a ser una pirámide trunca de aproximadamente cinco pisos, cada piso era enterrado y sobre el construían el piso siguiente, era una forma de renovarse cada período; en una especie de fachada existen varias paredes, cada una posee un motivo distinto, pero sólo podemos ver una parte de cada motivo, porque de lo contrario destruiríamos el que lo cubre para poder ver el siguiente y así sucedería con los demás murales; el mismo problema se presenta con los pisos, ya que cada piso es base del que le sigue.

Entre los motivos esta el dios Ai Apaec o dios Degollador o Dios de la Montaña representado en sus diferentes estados de ánimo, además de guerreros, pescadores, animales marinos; en una parte de la huaca cerca a la fachada si mal no recuerdo se encuentra un mural distinto a los otros pero igual de hermoso por su significado, en este mural hay diversas figuras, muchísimas diría yo, que representa la Cosmovisión Moche, si bien es cierto no tuvieron escritura, este mural es como un libro que explicaría la concepción del mundo, de la vida, de la muerte, sus costumbres, su jerarquía, la naturaleza, entre otros; a mi humilde parecer este mural es realmente extraordinario.

Otro dato es que cada adobe que forma parte de las huacas es consecuencia de la mezcla de arena, tierra, agua, maruchas, plantas y otros materiales que le dan consistencia; cada adobe tiene una marca, la explicación dada por los expertos es que cada familia era responsable de dar una cantidad de adobes y esta era la forma de demostrar que habían cumplido.

Las huacas a pesar de los desastres naturales y los huaqueros han resistido muy bien el transcurrir de los años, debido al material utilizado y a las técnicas de construcción.

Debo decir que el trabajo que se viene realizando en la huaca de La Luna es muy bueno, lo lamentable es que los huaqueros llegaron mucho antes, saquearon todo lo que encontraron a su paso y destruyeron una parte de la huaca.

Se que les hable sólo de la huaca de la Luna y no me he referido a la del Sol, pasa que hasta ahora no se han empezado los trabajos por falta de presupuesto, sólo sabemos que fue más grande que la huaca de la Luna, pero los españoles desviaron el río Moche para debilitar sus bases y así poder saquear los posibles tesoros; consecuencia hoy luce más pequeño en dimensión.

Las personas que visiten Moche el próximo año se encontraran con un museo de sitio, en el cual se podrá apreciar todos los restos encontrados, esperemos que se muestre todo y los costos puedan estar al alcance de todas las personas.

Los siguientes son enlaces que pueden ver si desean mayor información, pero el consejo es que se tomen su tiempo y visiten la Campiña de Moche, además de Moche pueblo, cuna que cobija al maestro Azabache (gran pintor de nuestra tierra).