Es interesante y preocupante a la vez observar el panorama político de nuestro país, un ex-presidente acusado de crímenes de lesa humanidad, quien estructuró en compañía de su socio Montesinos la más grande red de corrupción jamás antes vista en nuestro país, trata descaradamente de burlar la justicia utilizando las dos nacionalidades que tiene según su conveniencia. Es patético escuchar sus razones, las de sus escuderos y seguidores al tratar de explicar el por que de su accionar.
Una vez más que lejana se ve a la Justicia, en una país en el que se puede cometer los más atroces crímenes y se otorga como premio la impunidad.
Con autoridades poco o nada comprometidas, que llegan a los cargos sólo para llenar sus cuentas corrientes y vivir del pueblo.
Con jóvenes envejecidos prematuramente o peor aún muertos en vida.
Con derechos reconocidos, pero no ejercidos por ignorancia o por represión.
Con sectores totalmente desprotegidos y utilizados convenientemente en elecciones.
Con grupos de poder, que se creen dueños de nuestro país.
Sí, parece lejana la Justicia, pero esta en nosotros luchar por ella y arrebatarla de quienes la tienen presa; cada niño, cada joven, cada madre, cada padre obrero, cada campesino, cada estudiante, cada profesional, cada persona desde donde se encuentre debe mantener viva esa llama de rebeldía, de inconformidad, de sensibilidad ante los problemas.





